miércoles, 26 de agosto de 2009
Un ave que no volverá jamás
Y volvió el ave dorada, ansiada llegada a las tierras perdidas, allí donde se perdió el brillo que antaño eclipsaba al sol, un brillo de diamante sin rival, que ahora yace apagado y marchito, más no por mucho tiempo, pues el resplandor del ave devolverá el brillo a un sitio gris... Ese ave, vestida de negro y blanco, alza su majestuoso vuelo a placer por doquier, un ave muy preciada por muchos, pero no más que por el dueño de estas tierras, desaliñadas y sin cuidado, aquel que aparentemente perdió la esperanza, pero en el fondo siempre la ha mantenido, nadie puede apreciarla más que él, porque forma parte de su vida, cierto es que hay más aves, pero solo tiene ojos para esta...
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